El rey y sus Cadillacs

Written by on September 28, 2018

Los Cadillac fueron los autos más valorados y conocidos de Elvis Presley. Dentro de su colección tenían colores exuberantes. Uno con el exterior rosa con blanco fue su primer Cadillac en 1955, un año más tarde tuvo uno amarillo. En los años cincuenta, pocas cosas eran símbolo inequívoco del éxito y del famoso y perseguido sueño americano como ser poseedor de un magnífico automóvil. La pasión que “El Rey” sentía por los Cadillac —el coche americano de lujo por antonomasia— era sublime y auténtica.

 

Cadillac rosa de Elvis Presley en Graceland. Foto: Mr. Littlehand / Flickr

Un Fleetwood 60 Special de 1955 era su favorito, también rosa con blanco. Dijo haberlo comprado para su madre, aunque ella nunca manejó. Este es el único auto que nunca vendió ni regaló. Desde junio de 1982, este mismo automóvil está expuesto en Graceland, en la casa museo de Elvis. Esa belleza también apareció en el tributo realizado a Presley en 1994.

No sólo era el rey del rock & roll, sino que además, fue el monarca de los compradores de Cadillacs, ya que se estima que adquirió por lo menos un centenar de ellos a lo largo de su vida.

Cuando descubrió la limosina Serie 75 Fleetwood, era obvio que no podía faltar en su colección de Cadillacs. La que adquirió se exhibe actualmente en un nuevo museo dedicado a Elvis en la ciudad de Las Vegas que lleva el nombre de Elvis-A-Rama.

En 1956, Elvis y June Juanico —su novia en ese entonces— volaron hasta Houston para comprar un Cadillac Eldorado por $10 mil dólares. Originalmente blanco con el interior negro, también lo pintó de rosa. El tapizado se cambió por cuero blanco y gris plata. Las iniciales “E.P.”, junto a una guitarra y dos notas musicales fueron grabadas cuero, incluso adornaban los paneles interiores de las puertas. En 1957 fue adquirido por $4,893.00 dólares por Lena Moskowitz, una fanática de Elvis.

Mucha gente que supuestamente conocía el origen del auto, intentó comprarlo sin éxito. En 1976, este mismo se vendió en una subasta en muy mal estado, por la ridícula cantidad de ¡$975.00 dólares! La noticia de que Elvis había sido el antiguo propietario de este automóvil se difundió y al día siguiente llegaron ofertas hasta por $10 mil dólares, las cuales fueron rechazadas.

El propietario realizó una detallada restauración con un costo mayor a los $28 mil dólares con la esperanza de enseñárselo a Elvis cuando estuviera terminado. Desgraciadamente eso nunca sucedió, ya que “El Rey” murió antes de que se presentara esa oportunidad.

El Cadillac Eldorado fue presentado en varios programas de televisión. Después de dos años de gira, pasó casi una década en el Museo de los Récords Guinness en Canadá. Se hicieron infinidad de ofertas para adquirirlo, pero se decidió que pasaría el resto de sus días en Graceland, en donde puede ser apreciado hasta el día de hoy.

Solid Gold Cadillac de Elvis presley en el Salón de la Fama del Country. Foto: Dana Franks / Flickr

Ya en los años sesenta, las líneas de los autos se hicieron más discretas, algo que Elvis compensó con abigarradas y estrafalarias modificaciones estéticas, que consistían en pinturas doradas, chapados en oro y otros elementos que marcaron el más alto punto de excentricidad de su majestad en sus vehículos, dignos de un rey del rock en plena opulencia.

La década de los setenta siguió marcada por líneas sobrias. Extrañamente, Elvis mantuvo una tendencia discreta a la hora de elegir tonos de su carrocería y equipamiento en sus Cadillac. No más rosas ni dorados, no más vestiduras ostentosas con sus iniciales o logotipos. Fue en esa época final de su vida, en la que “El Rey” Elvis estaba más preocupado por las lentejuelas y brillos en sus trajes sobre el escenario, que en sus autos.

“Mientras conducía un camión, cada vez que un enorme y brillante coche pasaba al lado, me hacía soñar con los ojos abiertos. Sentía que algún día, de alguna manera, algo especial iba a cambiarlo todo para mí. Soñaba despierto con que iba a ser así” —Elvis Presley.


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